El curso de cocina está resultando una buena fuente de recetas para utilizar la miel. Y como hay que compartir lo bueno, aquí os dejamos esta receta y os contamos lo que hemos escuchado del porqué de su consumo, especialmente en Semana Santa.
Ingredientes para 8 personas:
-Pan de lo que ha sobrado del día anterior, unos 750 gramos. Evitad esos panes de masa congelada que se compran en los super.
-1 litro de leche.
-100 gramos de azúcar.
-2 ramitas de canela.
-aceite de oliva.
-1 huevo.
Calentamos la leche en una cazuela y añadimos las ramitas de canela y los 100 gramos de azúcar. Dejamos que suba 3 o 4 veces bajando el fuego para que no se derrame y volviendo a calentar. Removemos con suavidad durante este proceso. A los 10-15 minutos apagamos el fuego y dejamos que se enfríe, para evitar que las torrijas se deshagan demasiado con la leche caliente. Lo ideal sería dejar enfriar toda la noche para que la leche absorba con más calma el azúcar y la canela. Algunos añaden un chorrito de vino o licor dulce a la leche para darle un toque personal mientras se calienta.
Cortamos el pan en rebanadas regulares de 1 centímetro.
La clave en la preparación de las torrijas está en añadir la leche muy poco a poco, que el pan se empape bien y luego volver a añadir la leche. Dar la vuelta a las rebanadas y seguir añadiendo leche. Es la mejor manera de que la absorción sea regular.
Una vez concluído el paso anterior, batimos un huevo, pasamos las torrijas por él, y a una sartén con aceite bien calentito. Cuando veamos cada una de las caras bien tostaditas, retiramos y colocamos sobre papel, para retirar el sobrante de aceite. Y como dice nuestro profe, «hermoseamos la torrija», es decir, eliminamos esos «hilillos» de huevo que puedan quedar.
Sólo queda la cobertura, os lo dejamos a vuestro gusto, un par de cucharadas de miel o como en la foto una salsa de crema pastelera con un par de cucharaditas de mermelada del bosque. Nosotros nos quedamos con la piel, en esto no podemos ser imparciales.
| Detalle torrijas de cuaresma. Foto: Ricardo |
*El porqué de las torrijas en cuaresma. La explicación que más nos ha gustado, es que servían para aportar una energía rápida en forma de hidratos de carbono. Las proteínas de la carne estaban prohibídas estos días, así que podían servir como un buen aporte energético.


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