De las grandes civilizaciones hemos aprendido lo siguiente sobre la miel.
LA MIEL DE LOS EGIPCIOS
En sus jeroglíficos, de unos 6.000 años de antigüedad, aparecían representaciones de abejas y de sus desplazamientos a lo largo del Nilo.
Usaban barcos, con colmenas de barro en su interior; efectuando ya una apicultura trashumante.
Los egipcios conservaban los cadáveres dentro de miel y la utilizaban, según describe el documento más antiguo de su medicina, el papiro de Ebers (1.500 a.C) para curar heridas, enfermedades gástricas, intestinales, renales o de los ojos. Lo empleaban en forma de ungüentos, emplastos, fomentos, compresas, infusiones, píldoras,…
Era, además, uno de los ingredientes de sus cremas de belleza y la servían como ofrenda en sus ceremonias religiosas.
LA MIEL EN MESOPOTAMIA
De los médicos asirios tenemos constancia en sus manuscritos, que hacían uso de la miel en ginecología, en afecciones oculares y en ungüentos para masajes.
Asiria era conocida con el nombre de «país de la miel y del olivo».
En Nímrud, los arqueólogos descubrieron un bajo relieve con la representación de Assov, dios alado de las cosechas y de la polinización en la antigua Asi¬ría, llevando en su mano izquierda una cesta llena de polen de datilera.
LA MIEL EN GRECIA
En la Grecia antigua como remedio general se comían miel y uvas.
Pitágoras (siglo VI a.C ) se alimentaba exclusivamente de vegetales y miel. En sus tratados médicos le atribuía numerosas propiedades curativas.
Hipócrates (siglo V a.C.) empleaba la miel, coma frotamiento, en multitud de enfermedades y creía que tenía el poder de alargar la vida. La leyenda indica que sobre su tumba se instaló un enjambre de abejas y que con su miel se curaban las enfermedades infantiles.
Incluso el filósofo Aristóteles (siglo IV a.C) llamado «Sol de la apicultura antigua», estaba convencido de su poder sobre el organismo humano, y aconsejaba, entre otros remedios, miel blanca para las enfermedades de los ojos y en el tratamiento de llagas.
Dioscórides (siglo I d.C), preconizaba su poder en el caso de problemas intestinales, fístulas, llagas, quemaduras y heridas. Los atletas griegos la usaban como alimento energético y, además, lo tomaban disuelto en agua para recuperar sus fuerzas.

Miel en panal en Paleolítico
LA MIEL EN ROMA
Cornelio Celso (siglo I a.C.), manifestaba que la miel «sanaba con seguridad, rapidez y de manera agradable».
Plinio el Viejo (23-791), en su Historia natural, la califica de «medicamento con propiedades benditas para los ojos, los llagas y partes internas», y aconseja su aplicación en el tratamiento de fístulas y heridas.
Claudio Galeno (siglo I d.C.), la indica como parte indispensable de muchas de sus fórmulas magistrales, incluso en casos de envenenamiento.
LA MIEL EN INDIA
El «Vadjour Vedo», uno de los documentos más antiguos de medicina hindú, indica un régimen de leche y miel, y Susruta (XIV a.C), distinguía ocho variedades de miel a las que diferenciaba en sus facultades.
LA MIEL EN CHINA
Extraordinariamente valorada, le conceden cualidades curativas distintas dependiendo del lugar donde viven las abejas. Así, la denominan: miel de bambú, de madera, de piedra, de tierra, etc.
LA MIEL EN RUSIA
En los más antiguos manuscritos medicinales rusos destacan las propiedades medicinales de la miel, y existe una canción épica que relata cómo uno de sus héroes, llió Múromets , fue salvado de su parálisis tomando una bebida a base de este precioso producto.

Ya ha empezado a hacer frío de verdad, ayer estuvo todo el día nevando, y yo me acordaba de las niñas, que mantienen al núcleo a 30grados durante el invierno. La de calorías que se consumirán en un día como ayer, de ahí que sea tan importante dejarles suficiente reserva de miel.
Por cierto, hoy es San Andrés, y por aquí se dice: «Dichoso mes, que empieza con todos los Santos y acaba en San Andrés». Noches largas, heladas, frío,… la limpieza y renovación de la naturaleza que cambia ciclo para resurgir.