En esta entrada vamos a explicar un poquito cómo se produce el milagro de que la miel termine metida en botes en nuestra casa, para poder disfrutar de este regalo de la naturaleza todo el año.Empezamos abriendo las colmenas y revisando los cuadros que pueden tener más miel.
Si sólo están llenos de néctar no los recogemos, ya que supone que la miel tiene demasiada humedad y podría estropearse.
Sólo buscamos en la parte superior de la colmena donde guardan la miel que les sobra, en la parte de abajo además de la miel y polen, tienen la cría y allí es donde vive la reina.
Así que, con el fin de no molestar más que lo imprescindible revisamos los cuadros del alza nada más.
Vestidos con la indumentaria suficiente, no es necesario utilizar a todas horas el ahumador para no tener problemas con ellas.
Los días favorables para trabajar las abejas son dóciles, sólo hay que estar un poco atento al ritmo de la vida.
Se van poniendo los cuadros en una caja cerrada por abajo, así si cae algo de miel, se vuelve a llevar al colmenar para que ellas lo limpien y no desperdiciar nada.
Estas cajas se transportan hasta la sala de envasado, el trabajo de campo ha terminado aquí.




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